El frasco de la calma para niños con TDAH: consejos y recomendaciones

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Probablemente nuestros lectores y lectoras hayan leído ya en las redes sociales sobre el frasco de la calma. Un material Montessori para que los niños y niñas de 2 a 5 años se relajen en momentos de rabia y frustración. Se trata de un muy buen material, que también funcionará con niños y niñas con TDAH.

Fuente: Just Real Moms
Fuente: Just Real Moms

¿Qué es el frasco de la calma?

Se trata de un material que podemos hacer nosotros mismos en casa (y con ayuda de los peques, mejor que mejor). Los ingredientes son los siguientes:

  • Un frasco transparente de plástico y de un tamaño manejable
  • Agua caliente
  • Pegamento líquido o en gel
  • Brillantina del color que queramos
  • Colorante
  • Dos cucharadas de glicerina  o champú para niños transparente
  • Cola o pegamento fuerte

Una vez listos los ingredientes, llenaremos el bote hasta la mitad de agua caliente. Añadiremos pegamento hasta que adquiera la textura que deseamos y después, añadiremos el colorante, la brillantina y las dos cucharadas de glicerina o champú. Finalmente, añadiremos agua caliente de nuevo hasta rellenar el frasco y removeremos bien.

Por último, pegaremos la tapa al frasco, para evitar posibles problemas o travesuras.

¿Cómo se utiliza?

En cuanto nuestros hijos o hijas entren en una rabieta, basta con darles el frasco agitándolo, y que se centren en el movimiento de la purpurina dentro del mismo. Esta se moverá tan poco a poco que, si nos concentramos en ella, conseguiremos entrar en un estado de relajación.

Lo conveniente, además, es que apliquemos cierto ejercicio juntos mientras nos concentramos en el frasco: centrarnos en respirar hondo, contar nuestra respiración, sentir cómo nos relajamos…

Justo después de usarlo, podemos fortalecer la comunicación familiar: comprender por qué nos hemos enfadado, qué nos ha llevad a ese estado y qué podemos hacer para solucionarlo. Sabemos que esto último, en según que edades, no es viable, pero en ocasiones puede sernos de utilidad para comprender a nuestros hijos, por lo que no lo descartéis.

Poco a poco, veremos como no necesitaremos coger el frasco: ellos mismos lo usarán cuando lo necesiten, de manera autónoma, lo que les hará más conscientes de su estado de ánimo y de su necesidad de relajarse.

¿Qué hace exactamente el frasco de la calma?

Nos permite centrar la atención en un estímulo concreto, en este caso, la brillantina que se mueve lentamente. Esto favorecerá que nuestro sistema nervioso central esté focalizado en esta actividad, relajándonos y dejando atrás la rabieta y agitación.

El movimiento lento de la brillantina hace que nuestro cerebro se relaje, por lo que estaremos en el momento ideal para expresar nuestras emociones, y, como decíamos anteriormente, les ayudamos a ser conscientes de su respiración.

Poco a poco, ellos mismos recurrirán al frasco cuando lo necesiten y tendrán un recurso para relajarse que podrán manejar de manera totalmente autónoma, lo que les hará ser mas conscientes de sus emociones.

¿Cómo puede ayudar en TDAH?

Sabemos que la frustración y la dificultad de relajarse pueden ser muy habituales en la vida de los niños y niñas con TDAH. Por ello, usar juntos el frasco de la calma puede ayudarnos a reducir estos momentos, o al menos, a saber usarlos cuando llega el momento.

Así, si queremos entrar en un estado de relajación para antes de irnos a dormir, o de hacer los deberes, podemos realizar ejercicios de respiración mientras vemos el frasco. Así, no sólo lo usaremos como recurso contra las rabietas, si no como una técnica de relajación adaptada a su edad que nos ayude a mejorar la realización de ciertas tareas de nuestro día a día, eso sí, sin pasarse: usarla demasiado eliminaría esa sensación que queremos que transmita.

Las claves son:

  • Usar el frasco como técnica de relajación cuando necesitemos entrar en ese estado, consiguiendo que ellos lo utilicen de forma autónoma.
  • No usarlo demasiado: hay momentos adecuados para usarlos, se trata de un recurso para usar cuando se necesita, no todo el tiempo.
  • Usar el momento de relajación para ser conscientes de nuestra respiración y expresar nuestras emociones.
  • Entender que, según el nivel de gravedad de TDAH esta herramienta puede ser complicada de usar. Es vital que la trabajéis con el psicólogo/a que trabaja con vosotros.

 

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