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Las emociones son reacciones que nos ayudan a adaptarnos a nuestro contexto, responder a sus estímulos, comprenderlo y comprendernos a nosotros mismos.

Gracias a las emociones podemos aprender de forma más significativa. Está demostrado que, cuando sentimos emociones positivas mientras aprendemos conseguimos memorizar mejor aquellos contenidos que estamos tratando.

En cuanto a las emociones que entendemos como “negativas”, con las que solemos sentirnos peor, también nos ayudan. A comprender nuestro entorno, alejarnos del peligro, tranquilizarnos o superar algún suceso. Forman parte de nuestras vidas y en lugar de tratarlas como un tema tabú hemos de vivirlas y aceptarlas. El problema llega cuando perdemos el control de esas emociones. Cuando nos recreamos en ella y nos impiden relacionarnos, seguir trabajando o, simplemente, nos hacemos daño a nosotros mismos.

Somos conscientes de que en niños y niñas con TDAH los problemas en el rendimiento escolar, las relaciones sociales y las familias son habituales. Conocer y entender el trastorno lleva tiempo y capacidad de comprensión que en ocasiones nos cuesta encontrar en nuestro contexto, así que puede que vivamos esas emociones negativas sin saber controlarlas o, simplemente, aceptarlas y dejarlas pasar.

Teniendo en cuenta sobre todo las dificultades que los niños y niñas con TDAH pueden encontrar en sus relaciones sociales, creemos que es importante trabajar no sólo habilidades sociales, también la educación emocional. Así seremos capaces de conocer nuestras emociones e identificar las del resto.

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Beneficios de trabajar la inteligencia emocional en TDAH

  • Mejora de la autoestima y el autoconcepto
  • Aumento y mejora en sus relaciones sociales
  • Mejora del estado de ánimo
  • Buen ambiente en el contexto familiar
  • Mayor probabilidades de éxito escolar
  • Mayor capacidad para prevenir problemas
  • Mejoras en la autonomía a la hora de calmarse o solucionar problemas.

 

¿Cómo trabajar la inteligencia emocional?

 

Nos encontramos con muchas actividades a realizar para trabajar la inteligencia emocional, sin embargo, antes de nada, queríamos recomendaros un libro que nos ayudará a identificar y descubrir nuestras emociones. Próximamente haremos una review sobre él, pero nos parece casi boligatorio mencionarlo aquí:

El emocionario

Gracias al emocionario podremos realizar un viaje por muchas de las emociones que solemos sentir. El primer paso para saber aceptar nuestras emociones y entenderlas es precisamente saber definirlas y gracias a este libro podremos hacerlo. El material de Palabras Aladas contiene además unas ilustraciones preciosas para cada emoción.

Por si esto fuera poco, desde la editorial también nos ofrecen materiales con los que trabajar el tema, por lo que como veis, se trata de un ejercicio muy completo.

Inside Out

La película de las emociones por excelencia (aunque no es el único material audiovisual que trata sobre el tema) nos ayuda a comprender por qué todas las emociones son útiles y no debemos evitar la tristeza, la ira, el asco o el miedo, si no aceptarlas.

El día a día

Es importante que sepamos aprovechar las circunstancias que se dan en el día a día para aprender. Así, hemos de convertirnos en guías de las situaciones que solemos vivir con ellos. Si hay un conflicto es importante procurar no sólo reflexionar sobre cómo nos sentimos nosotros, también de cómo creemos que se ha sentido el otro y de qué forma podemos actuar para que todos nos sintamos mejor.

Como decimos, os aconsejamos encontrar pequeños momentos durante el día para trabajar en este sentido. Así el aprendizaje será mucho más significativo.

 

Por último, os dejamos con un post bastante antiguo donde os hablábamos de 15 cortos para trabajar la inteligencia emocional, que seguro que os ayuda.

 

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