La importancia del diagnóstico: acudir a un profesional

No es raro oír como algunas personas aseguran que un niño o niña tiene algún tipo de trastorno o problemática sin acudir a un especialista antes. En ocasiones caemos en el error de pensar que porque una persona actúe de una determinada forma que cuadra con síntomas de algún trastorno, lo tiene. En TDAH pasa exactamente lo mismo. En algunas ocasiones escuchamos como se dice a personas más nerviosas que la media que tienen el trastorno, sin darse cuenta de que este tipo de afirmaciones dañan tanto a la persona de la que hablamos, como a otras personas que sí están diagnosticadas por un profesional. Hablar de TDAH en determinados contextos suele conllevar debates que ya todos conocemos debido a malas traducciones de artículos y al contenido difuso e incoherente que podemos encontrar en la web. Si nosotros mismos nos dedicamos a "diagnosticar" sin saber de lo que hablamos, alimentamos esos mitos, haciendo que crezcan y además, aportamos información confusa y equivocada sobre el diagnóstico y el trastorno a nuestro entorno. Las personas que tienen TDAH y sus familias, se enfrentan casi cada día a declaraciones y opiniones basadas en esa información difusa e incoherente de la que hablamos. Ellos, normalmente, están en manos de profesionales y asociaciones que conocen el trastorno y siguen terapia tanto psicológica como farmacológica si es necesario. Una forma de ayudarles es informarnos sobre el trastorno, aprender sobre éste y entender la importancia de las opiniones que vertemos sin una argumentación bien construida.

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No es raro oír como algunas personas aseguran que un niño o niña tiene algún tipo de trastorno o problemática sin acudir a un especialista antes. En ocasiones caemos en el error de pensar que porque una persona actúe de una determinada forma que cuadra con síntomas de algún trastorno, lo tiene.

En TDAH pasa exactamente lo mismo. En algunas ocasiones escuchamos como se dice a personas más nerviosas que la media que tienen el trastorno, sin darse cuenta de que este tipo de afirmaciones dañan tanto a la persona de la que hablamos, como a otras personas que sí están diagnosticadas por un profesional. Hablar de TDAH en determinados contextos suele conllevar debates que ya todos conocemos debido a malas traducciones de artículos y al contenido difuso e incoherente que podemos encontrar en la web. Si nosotros mismos nos dedicamos a “diagnosticar” sin saber de lo que hablamos,  alimentamos esos mitos, haciendo que crezcan y además, aportamos información confusa y equivocada sobre el diagnóstico y el trastorno a nuestro entorno.

Las personas que tienen TDAH y sus familias, se enfrentan casi cada día a declaraciones y opiniones basadas en esa información difusa e incoherente de la que hablamos. Ellos, normalmente, están en manos de profesionales y asociaciones que conocen el trastorno y siguen terapia tanto psicológica como farmacológica si es necesario. Una forma de ayudarles es informarnos sobre el trastorno, aprender sobre éste y entender la importancia de las opiniones que vertemos sin una argumentación bien construida.

¿Qué hacer si tenemos sospechas?

Lo primero que debemos hacer si tenemos sospechas de que algo va mal, es acudir a un especialista, en este caso, al pediatra (sabemos que parece un consejo muy obvio y básico, pero también es necesario). Él es el que derivará a la persona a otros especialistas que podrán realizar un diagnóstico adecuado: atención temprana, salud mental, etc. 

Por otra parte, también deberíamos hablar con su tutor o tutora en el centro escolar, así como al equipo de orientación (o departamento si ya estamos en el instituto). Es importante que la comunicación con el centro escolar sea fluida y que sepan cuándo puede haber un problema. Además, nos aportarán más información sobre el día a día del/la peque. Si han habido también cambios en clase, si ellos han notado algo diferente… Es ideal en el diagnóstico que estemos informados sobre las observaciones que se hacen desde el centro educativo, además, sería perfecto hacer que se establezca comunicación entre el equipo de orientación y los especialistas que diagnostiquen e intervengan, así podremos crear un plan de acción completo. 

El consejo más importante si estáis en este momento de inseguridad y “sospecha” es el siguiente: Tranquilidad y paciencia. Sabemos que es complicado, que no es algo que tomarse a la ligera, ya que si nuestras sospechas se confirman es probable que nuestra vida cambie, sin embargo, debemos intentar mantener la tranquilidad y tener toda la información que podamos sin ser negativos. Pase lo que pase con el diagnóstico, debemos tener en cuenta que, cada persona se desarrolla a un ritmo distinto. Es cierto que, de media, esos ritmos suelen coincidir, pero hay personas que no tienen el mismo ritmo que la media. Eso no es bueno, pero tampoco malo. Forma parte de nuestra vida y puede suponer algún problema y no suponerlo en absoluto.

¿Hay que estar atentos y acudir al especialista si hay sospechas? sí, por supuesto, pero este proceso puede ser lento en según qué casos, y deberemos armarnos de paciencia hasta que no tengamos algo claro. Es importante que no nos obsesionemos con el tema, y por supuesto, intentar mantener la normalidad en la familia (repetimos: estos consejos son válidos para cualquier trastorno o problemática de la que sospechemos).

¿Qué me dirá el especialista?

En primer lugar, normalmente, nos harán una entrevista preliminar. En ella, tendremos que darle información como: historia perinatal, síntomas que hemos notado, presencia de otros trastornos, historial familiar… Además, le harán una exploración física al peque y se evaluará ante qué problemática podemos estar. Como ya sabemos, el diagnóstico en según que trastornos (includio el TDAH) puede ser complicado.

También se realizará una evaluación psicopedagógica, en la que veremos las posibles problemáticas de rendimiento escolar que puedan existir y podremos analizar mejor los síntomas que nos han llevado a sospechar. 

En resumen, el especialista nos puede hacer:

  1. Entrevista inicial: Es conveniente que anotemos todo lo que nos hace sospechar para que en la consulta no se nos olvide, además, podemos apuntar todas las preguntas que tengamos, así, aunque el proceso tarde, estaremos algo más informados sobre el tema. 
  2. Exploración física y realización de pruebas diagnósticas: es posible que además de la exploración física, se realice alguna prueba diagnóstica, aunque en ocasiones no es necesario, todo depende de la claridad del diagnóstico. 
  3. Diagnóstico diferencial: la dificultad de diagnosticar el TDAH y la posible confusión con otros trastornos hace necesario que se realice un buen diagnóstico diferencial en el que podamos identificar correctamente si hablamos de TDAH, de algún otro trastorno o de si hay comorbilidad.
  4. Evaluación psicológica y psicopedagógica: Hacer una evaluación psicológica del niño/a es necesario y vital. Podemos decir que es una parte del diagnóstico esencial y que además, nos permite identificar mejor síntomas y hacer un diagnóstico diferenciar algo más completo, además de poder adaptar mejor la intervención a la personalidad del niño/a. 
  5. Evaluación familiar: conocer a la familia es muy importante tanto para el diagnóstico como para la futura intervención, por ello, seguramente, además de la entrevista inicial, tengamos sesiones en las que se nos pida algo más de información, se nos informe sobre el trastorno y se nos recomienden medidas de acción y materiales de lectura interesantes.
  6. Evaluación en el centro escolar: Como decíamos anteriormente, conocer también los cambios que se han vivido en el centro hará que tengamos más información para el diagnóstico, pero también que podamos crear un plan de acción mucho más completo. 

Diagnostico TDAH1

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